Boletin de Taller Escribir para cuidar-me

El cuidado de otros suele ser una labor silenciosa, demandante y muchas veces invisible. Con el propósito de abrir un espacio de pausa y reflexión, el laboratorio creativo “Escribir para cuidar – me”, facilitado por Tabatha Puebla (@danza_pindainkieta) en el espacio Estudio OF, se propuso como un territorio de confianza para mujeres cuidadoras.

A través de la palabra escrita, la conversación, el collage y la conexión corporal, este boletín recoge las voces, sentires y experiencias de un grupo de mujeres que compartieron sus vivencias en torno a la maternidad, el cansancio, el afecto y la necesidad de reencontrarse consigo mismas.

Un territorio de confianza y escucha mutua

Desde su inicio, el laboratorio se planteó como un espacio íntimo y seguro para transitar entre lo cotidiano y lo profundo. Las participantes —madres, hijas, hermanas y cuidadoras— encontraron un lugar donde activar su propia voz a través de una práctica de escritura democrática y sensible.

Más allá de una búsqueda con fines puramente estéticos, la escritura se consolidó aquí como una herramienta de mediación emocional y auto-cuidado. El proceso permitió construir una comunidad de apoyo basada en la empatía, donde las emociones postergadas pudieron ser nombradas y compartidas.

Boletin de Taller Escribir para cuidar

La tensión entre el amor y el agotamiento

Uno de los puntos más significativos del laboratorio fue la exploración de la paradoja que viven quienes cuidan: la tensión constante entre el afecto profundo y el desgaste físico y emocional. Frases como «Yo no me puedo enfermar» evidencian cómo el propio cuerpo y las necesidades personales suelen quedar postergados en función del bienestar del otro.

Frente a esto, el taller propuso una pequeña pero potente resistencia: instalar la posibilidad de «cuidar – me» mediante el acto de detenerse, escucharse y narrarse a sí mismas.

«Nuestras vulnerabilidades están presentes. ¿Cómo ayudo a resolver? Cuando ni siquiera, nosotras, somos capaces. Y aguantar. Otra vez, la frustración…»— Extracto de la creación colectiva «Lienzo en blanco que debo volver a pintar».

Una mirada crítica y colectiva

El laboratorio también propició una reflexión política e institucional sobre el rol del cuidado en nuestra sociedad. Las participantes coincidieron en que las estructuras sociales y los sistemas de apoyo actuales no están preparados para acompañar ni sostener adecuadamente a las cuidadoras, lo que suele traducirse en una profunda sensación de soledad. Al compartir estas inquietudes, el cuidado dejó de ser visto como una tarea estrictamente privada y comenzó a reflexionarse como una problemática común que requiere visibilización y redes de apoyo más amplias.

El arte y las palabras como bitácora de vida

La publicación del boletín rescata, además de textos poéticos, los collages e imágenes de las participantes, entre ellas Ana María Vera, Sandra Salazar, Patricia Bolvarán, Andrea Maripán, Margarita Hidalgo, Mónica Alucema y Edith Lara. Estas expresiones visuales y escritas funcionan como un testimonio de sus identidades individuales que van más allá del rol de cuidadoras.

En definitiva, este taller nos recuerda la importancia de legitimar las experiencias de quienes cuidan. No se buscaba generar obras literarias acabadas, sino promover un gesto vital: escribir para ordenar las emociones, comprender el presente, soltar las frustraciones y, quizás, encontrar un nuevo punto de partida para volver a empezar.

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